¿Todavía con agenda de papel?
Digitalizarse no es teclear veinte años de fichas. Es que la próxima cita se apunte en la pantalla en vez de en la libreta. Lo de antes se queda donde está, y se va subiendo solo cuando hace falta.
No son las funciones. Son tres miedos muy concretos, y los tres tienen respuesta.
No. La agenda de la semana que viene se mete en un rato: una cita son el nombre, la hora y el servicio. Cada paciente se da de alta la primera vez que llama o viene, con nombre y teléfono, en treinta segundos. Los que no vuelven, no se pasan nunca.
La agenda se parece a la de papel: días, horas y nombres, sin menús raros. Cada persona entra desde su móvil o el ordenador de recepción con su usuario, y la cuenta nace con lo justo encendido: lo demás se activa cuando lo pides.
Sin permanencia. Cada paciente se exporta completo en un ZIP (lo exige el RGPD, artículo 20) y tienes una copia semanal de todos los datos de la clínica, legible, dentro de tu cuenta. Si un día te vas, te lo llevas todo.
Así es como una clínica de papel arranca sin parar la consulta ni un día. Nada de «fin de semana de migración».
Abres la libreta y pasas las citas de la semana a la pantalla: nombre, hora, servicio. Un rato con un café. Desde ese momento, la agenda la ve todo el equipo.
Cada paciente que llama o entra por la puerta se da de alta en treinta segundos con nombre y teléfono. Lo que había en su ficha de papel no se teclea: se fotografía.
La factura sale de la cita con un clic, con su número, su huella y su QR. El cobro y el estado quedan en el mismo sitio.
Los recordatorios de cita por email van incluidos y no hay que acordarse. WhatsApp y SMS, si los quieres, son opcionales.
Cada persona entra con su usuario y ve lo suyo. La libreta se queda en el cajón, por si acaso. En dos semanas nadie la abre.
No se teclean. Cuando un paciente de toda la vida vuelve, le haces una foto a su ficha con el móvil y la subes a su historia como un documento más: queda guardada fuera del alcance de la web, solo la ve quien tiene permiso, y la próxima vez la abres desde la pantalla.
Ficha nº 214 · Carmen G.
Sesión 3 · dolor lumbar ↓ · ejercicios en casa
Revisar en 2 semanas · llamar para cita
↑ Una foto con el móvil, y esta ficha vive en la historia de Carmen.
Lo hacemos nosotros
En vez de «probar un programa», mira tu propia clínica dentro. Hazle una foto a la agenda de la semana que viene y te creamos una cuenta de prueba con esas citas ya metidas. Entras, y la semana que tienes en la libreta está en la pantalla.
Foto de la semana
Con el móvil, a la página de la agenda. Tapa los apellidos si quieres: con el nombre de pila y la hora nos vale, y no necesitamos teléfonos ni nada clínico.
Te la cargamos
Una persona del equipo (no un robot) crea tu cuenta de prueba, mete las citas de la foto y te manda el acceso. En menos de un día laborable.
Tú decides
Catorce días gratis, sin tarjeta y sin compromiso. Si no te convence, la cuenta se borra y la foto también.
La foto solo se usa para preparar tu demo. Se guarda fuera del alcance de la web y se borra en cuanto está cargada o, como máximo, a los 30 días. Más en la política de privacidad.
Sin permanencia. Cada paciente se exporta completo en un ZIP con sus documentos (artículo 20 del RGPD) y tienes una copia semanal de todos los datos de la clínica, en formato legible, dentro de tu cuenta. Lo que en el papel era tuyo porque lo tocabas, aquí lo es porque te lo puedes llevar.
Cómo protegemos los datos →Varias comunidades subvencionan la digitalización de clínicas pequeñas. Castilla y León, por ejemplo, prepara una ayuda de importe fijo (1.200, 1.500 o 1.800 €) para microempresas y autónomos con un gasto mínimo de 1.500 € que una clínica ya digital no justifica, pero quien da el salto completo desde el papel (programa, tablet y puesta en marcha) alcanza sin forzar.
Las ayudas de tu comunidad →En dos semanas nadie la abre. Empieza por la cita de mañana, o mándanos la foto y empezamos nosotros.